
Volumen 1
55 dibujos · 110 fichas
$5.99
Cómo una actividad corta y repetida ayuda al alumno a empezar una tarea, sacarla adelante y terminarla.
En las primeras semanas del curso, el dibujo dirigido puede usarse para algo más que la destreza de dibujar. Como todas las hojas están construidas igual, ayuda a establecer una rutina de trabajo clara: los alumnos cogen el material, recorren los pasos en orden, terminan el dibujo y recogen su sitio. Los temas y los dibujos cambian, mientras el orden del trabajo sigue siendo conocido, de modo que cada sesión exige menos explicación que la anterior.
En las primeras semanas el maestro empieza a enseñar y a la vez está formando hábitos de trabajo: sacar el material adecuado, escuchar una consigna corta, empezar sin una espera larga y llevar una tarea hasta el final.
El dibujo dirigido encaja en ese trabajo porque todas las hojas están construidas igual: construir el dibujo paso a paso, repasar el contorno, dibujarlo por su cuenta, repasar y escribir la palabra, y colorear o completar el dibujo si queda tiempo. El maestro presenta ese orden una vez. En las sesiones siguientes cambia el personaje o el objeto, y la secuencia se mantiene.
El dibujo puede ser nuevo cada día. Lo que se mantiene igual es el formato y el orden de los pasos, no el tema.
Durante la primera semana conviene elegir las figuras más sencillas y recorrer los pasos principales junto con toda la clase. El maestro nombra la etapa, los alumnos la localizan en la hoja y la repiten. No hace falta buscar dibujos iguales ni la misma velocidad.
Después de unas cuantas sesiones, la mayoría necesita bastantes menos indicaciones. Ya saben dónde están los pasos, dónde queda el espacio libre para su propio dibujo y dónde está la pauta para la palabra.
Cuando la estructura ya resulta conocida, las hojas pueden ir a las partes del día en que el trabajo tranquilo y autónomo viene mejor: la rutina de la mañana, los centros de aprendizaje, el rato justo después del recreo, el trabajo para quien ha terminado antes otra cosa, el final del día, o el tiempo en que el maestro está con un grupo pequeño.
El maestro sigue observando la clase y ayudando a quien lo necesita, pero ya no tiene que explicar la tarea entera desde el principio cada vez.
Al cabo de unas semanas los alumnos tienen una colección de hojas terminadas. Muestra el avance con claridad y le da al maestro algo concreto que comentar con las familias.
Desde los primeros días del curso. Elija una figura sencilla y recorra los pasos junto con la clase.
No necesariamente. En las primeras semanas pueden usarse a diario o varias veces por semana, según el horario y según lo que necesite la clase.
No. Los dibujos pueden ser distintos cada vez. Lo que se repite es la secuencia conocida del trabajo, no el tema.
Enséñele las partes principales de la hoja y haga con él la primera actividad con un poco de apoyo. Como la estructura se repite, se pone al ritmo del resto enseguida.
Sí. El contorno terminado está ahí para repasar, y la palabra aparece punteada antes de escribirse. Si hace falta, escribir la palabra de forma autónoma puede acortarse o dejarse para más adelante en el curso.
No. Es una actividad corta que reúne dibujo paso a paso, motricidad fina, trabajo autónomo, escritura y vocabulario.
Una actividad gratuita de cada tema, o la colección completa para todo el año. Las dos en Teachers Pay Teachers.
Todas las palabras e instrucciones de las fichas están en español. La página para el docente está en inglés.

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Palabras e instrucciones en inglés.

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